viernes, 21 de junio de 2013

Acuérdate de abril

Acuérdate de abril, recuerda
la limpia palidez de sus mañanas
no sea que el invierno vuelva
y el frío te desgarre el alma.

Acuérdate de abril, recuerda
la luz, pero la luz más clara
la que el beso más mío deja
donde la boca más lejana.

Acuérdate de mí, si abril te llega
tendida, fiel y amada en otros brazos
acuérdate de mí, si abril volviera
con nuevo traje y nuevo lazo.
Acuérdate de mí, cuando el otoño
le dé paso a la primavera

acuérdate de mí, si el pensamiento
te libra del amor que te sujeta.

Acuérdate de abril, recuerda
mi voz cantando a tu sonrisa
acuérdate de abril que no se aleja
si hay más congoja y menos prisa.

Acuérdate de abril, recuerda
mi andar sobre tu piel descalzo
acuérdate de abril, recuerda
mi gesto en el primer abrazo.

Acuérdate de mí si te sorprende
el viento que otro abril trajera
acuérdate de mí, si nunca sientes
un beso que a tu amor convenza.

Acuérdate de mí, no me abandones
tan solo, que este abril me desespera
no olvides que el amor vuela de noche
y anida en otro abril cualquiera

jueves, 20 de junio de 2013

Julien Green

"Sabía que nosotros significábamos poco en comparación con el Universo, sabía que no eramos nada, pero el hecho de ser nada de manera tan inconmensurable me parece, en cierto sentido, abrumador y a la vez alentador. Aquellos números, aquellas dimensiones más allá del alcance del pensamiento humano nos subyugan por completo. ¿Existe algo, sea lo que fuere, a que podamos aferrarnos? En medio de este caos de ilusiones en el que estamos sumergidos de cabeza, hay una sola cosa que erige verdadera: el amor. Todo el resto es la nada, un vacio hueco. Nos asomamos al imenso abismo negro. Y tenemos miedo."

Julien Green

Julio Cortázar

Julio vivió su infancia rodeado de mujeres: madre, hermana y abuela. Eso lo hizo sensible y romántico, capaz de enamorarse perdidamente de su compañera de banco y escribirle poemas de amor. Capaz de dibujar su nombre fetiche, Lola Membrives, en las noches oscuras de su cuarto, de escribir novelas lacrimosas con finales desesperados a los 9 años.
"Siempre he sido muy sentimental—explica Julio—. Tengo muy mal gusto en materia de sentimientos. Escribía sonetos a mis compañeras de la escuela primaria, a esas niñas con trencitas de las que yo me enamoraba fatalmente, con un amor que sólo podía terminar con la muerte".
Era un chico enfermizo. Prefería el silencio de los libros a cualquier potrero. Se fascinaba con los palindromas, las superficies espejadas, los cristales de colores que prisman y reflejan la taz, los anteojos que deforman la aburrida realidad, los bichos; su reino privado en el fondo dé la casa. El tesoro de lar juventud, una enciclopedia de la época, lo inició en las curiosidades de la física, de la química y de la historia. Se hizo compañero de D'Artagnan, Athos y Aramís esquivando la vida prosaica de las lecciones de piano y el baño de las cinco de la tarde.
"Mi madre me ha dicho que desde los 9 años había que agarrarme por el cuello y sacarme un poco al sol, porque yo leía y escribía demasiado —explica Julio—. Hubo un médico por ahí que recetó que había que prohibirme los libros durante cuatro o cinco meses, lo cual fue un sufrimiento tan grande que mi madre me los devolvió pidiéndome simplemente que yo leyera menos. Sin duda era necesario".
A fines de los años 20, la familia se traslada a la Capital Federal: un departamento del tercer piso en General Artigas 3246 del barrio de Devoto. Dicen que para no fatigar las piernas, un sistema de poleas subía y bajaba la bolsa de las compras. Para Cortázar, se acabaron las siestas debajo de las plantas de tomates y maíz del patio de Banfield y comenzaron los años de estudio.
"Recuerdo muy bien que a partir de los 16 años yo era un omnívoro capaz de devorar los ensayos de Montaigne, alternados con las aventuras de Buffalo Bill, Sexton Blake, Edgar Wallace, las novelas policiales de la época y los diálogos de Platón. Un día caminando por el centro de Buenos Aires, entré en una librería y vi un libro de un tal Jean Cocteau que se llamaba Opio y se subtitulaba Diario de una desintoxicación. Bueno, algo había en ese libro. Lo compré, me metí en un café, y de eso me acordaré siempre; empecé a leerlo a las cuatro de la tarde. A las siete de la noche estaba todavía leyendo el libro, fascinado. Y sentí que toda una etapa de vida literaria entraba irrevocablemente en el pasado y que delante se abría un mundo del que yo todavía no entendía muy claramente las cosas".
Deambulaba por las calles porteñas con sus piernas desmedidas. Desde allí, el mundo le parecía otro. La distancia inverosímil entre un ojo y el otro, la mirada diáfana, la voz ronca y esas erres como presagios de su futura vida en Francia, lo hacían un hombre demasiado singular.
"No era un hombre atractivo —dice Inés Malinow—. Impresionaba mucho. Tenía los ojos muy separados: era una especie de gigante imberbe con ojos de cíclope. No era un hombre erguido, porque era tan alto y siempre quería disimularlo. No se lo veía cómodo en su cuerpo. Fue mejorando con los años. A los sesenta o setenta era mucho más buen mozo que a los 30".
Sus orejas buscaban el primer golpe de Firpo en las ondas de la radio. La danza del esquive y la trompada lo hechizaba tanto como las voces de Claudia Muzio y Uly Pons. Del Luna Park al paraíso del Teatro Colón. Su vida empezaba a dibujar extremos: Wagner, Gardel y Jelly Roll Morton debatiéndose en un ring.
"El primer disco de jazz que escuché por la radio quedó casi ahogado por los alaridos de espanto de mi familia que, naturalmente, calificaba eso de música de negros —sonríe Cortázar—. A partir de ahí empezaron las peleas porque yo trataba de sintonizar jazz y ellos buscaban tangos".
Julio Florencio Cortázar era un clásico exponente de su época. Pertenecía a una generación de cuello almidonado, corbata y saludos corteses. Usaban sombreros, se trataban de usted y conversaban de literatura en los cafés porteños. Todavía no fumaba. Prefería el mate a un vaso de buen vino y las amantes literarias a la visita obligada al cabaret
Mientras tanto, la influencia materna lo llevaba a estudiar profesorado.
"Yo hice mis estudios en la Escuela Normal de profesores Mariano Acosta. Cuatro años de magisterio y tres años de ese llamado profesorado de Letras que era una especie de título orquesta. Me fui dando cuenta a lo largo de siete años de estudio de que esa escuela normal tan celebrada, tan famosa, tan respetada en la Argentina, era en el fondo un inmenso camelo. Porque debo haber tenido un total de cien profesores y sólo me acuerdo de dos. Me fui dando cuenta de que los planes de educación de esa escuela consistían en ir fabricando maestros y profesores de un corte típicamente nacionalista, con las ideas más primarias y negativas sobre la Patria, el Orden, el Deber, la Justicia, el Ejército, la Civilidad. Yo me tuve que aguantar una educación en la que muchos de mis profesores eran vejigas infladas, pomposos y pedantes. Yo crecí en una familia, muchos de cuyos miembros eran también vejigas infladas en lo que se refiere a las ideas, o la falta de ideas, es decir, personajes que imponían su autoridad por el solo hecho de ser mayores. Una cosa que nunca pude soportar".
En 1932 se recibía de maestro y en 1935 de profesor en Letras. Con algunos de sus mejores amigos del Mariano Acosta se reunían en La Guarida, como habían bautizado al sótano de un bar cercano al colegio, para leer poemas y escuchar tangos. La tarde que quedó para la anécdota fue aquella en la que invirtieron la grabación de "El día que me quieras". Y aquella otra en la que, según cuenta Jonquières, Julio llevó al grupo hasta una estación de trenes para presentarles a un fantasma. Menudas alegrías que perdió cuando, en 1937, desembarcó en Bolívar, su primera tierra docente.

Magnolia de Cortázar

Las estaciones cambian más allá de nuestra voluntad, más allá del aire, la lluvia, la imaginación de los poetas, más allá de los cambios políticos y sus lideres. Vienen y se van sin saber cuando y porque. Aunque a veces desciframos algo, no entendemos mucho. Y si entendemos es igual, no sirve para nada. El destino de cada uno estará en sus manos, pero aún queda mucho de lo que el destino nos reserva. Digamos que la primavera es la estación de renacimiento y no sólo del cierre de los hospitales. Florece toda la naturaleza, pero ya no sabemos disfrutar de ella. Por que tenemos que ver tantas imagenes horribles? Ya no queda nada dramático o trágico que nos sea extraño. 
Al hilo de estos negros pensamientos, les propongo hacer un recorrido por las calles con magnolias en flor de Bucarest. En Bucarest o en cualquier sitio del mundo, como en Paris en el Jardin Luxembourg o porque no en Central Park de Nueva York. 
La reina de las magnolias de Bucarest fue plantada en el jardín de una guardería por un farmacista austriaco antes de la segunda guerra mundial. Por ella vino Julio Cortázar cuando era enamorado de Carol Dunlop. Hacían fotos y existe hasta un corto de los dos. 
Las flores son de color rosa, rosa difuminado y rosa intenso. Los capullos son del tamaño de un membrillo y las flores al abrirse llegan a tener el tamaño de una lechuga. Algo asombroso, miles de flores. Abajo otros miles de pétalos, un espectáculo fabuloso que impresiono a Julio Cortázar y Carol Dunlop. La magnolia, le recordaba a Julio los tiempos de estudiante en Buenos Aires. Hay aún más historias sobre la vida de Julio Cortázar que tenia amigos en todo el mundo.
Llegados a casa podemos mirar con otros ojos lo que nos pasa. Que bien vivimos, con o sin magnolias, si sabemos entender de que se trata. La magnolia de Cortázar sigue siendo una certeza.

What´s up


Feeling Good


miércoles, 19 de junio de 2013

Jazzuela - Julio Cortazar y el Jazz

Una perlita musical donde encontrar todos los temas que Julio Cortázar nombra en su obra Rayuela, ordenados por aparición según sus capítulos.
Si tu libro de cabecera fue Rayuela, si pese a haber crecido sigue siéndolo y no parás de citar aquel "andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos", y más aún si te gusta el jazz al menos como generador de climas, de rompe hielos o para hacerle hormiguita por el cuello a tu chico/a en el sillón, dale para adelante.

Ponele que nunca leíste el libro, que el jazz ni te fu ni te fa pero una curiosidad randota randota te nace de las entrañas y no puedes aguantarte más, te importa tres pitos con dos flautitas lo que yo escriba y ni sabés como llegaste acá, lo mismo, bajate el discacho y Actimelizate. Digooo, curtite!.

Importantísimo hacer a un lado los prejuicios. A saber: el jazz es para viejos, es aburrido, a mí gusta fulano, ¿Gillespie no es el que está con Dolina?, ¿cuando empiezan a cantar? y toda paparruchada que se les pase por el marulo me la apartan.

Mero consejo Pipistrelo: se saquen los zapatitos a la noche para escuchar con atención, así hasta el dedo gordo del pie derecho le da una oportunidad al disco.

Si el dedo gordo del pie derecho se mueve está todo bien, el disco gusta. Ahora, si también se te mueve el izquierdo está todo mal: le está haciendo el aguante al de al lado.

TRACKS:

CAPÍTULO 10
1 Frank Trumbauer And His Orchestra - "I'm coming Virginia"
2 Bix Beiderbecke And His Gang - "Jazz me blues"

CAPÍTULO 11
3 Kansas City Six - "Four o'clock drag"
4 Lionel Hampton & His Orchestra - "Save it pretty Mamma"

CAPÍTULO 12
5 Coleman Hawkins - "Body and soul"
6 Dizzi Gilespie And His Orchestra - "Good bait"
7 Bessie Smith - "Baby doll"

CAPÍTULO 13
8 Bessie Smith - "Empty bed blues"
9 Louis Amstrong And His Orchestra - "Don't you play me cheap"
10 Louis Amstrong's All Stars - "Yellow dog blues"

CAPÍTULO 14
11 Louis Amstrong's All Stars - "Mahogany hall stomp"

CAPÍTULO 15
12 Big Bill Broonzy - "See see rider"
13 The Chocolate Dandies - "Blue interlude"
14 Champion Jack Dupree - "Junker's blues"

CAPÍTULO 16
15 Big Bill Broonzy - "Get back"
16 Duke Hellington And His Orchestra - "Hot and bothered"
17 Duke Hellington And His Orchestra - "It don't mean a thing"

CAPÍTULO 17
18 Earl Hines - "I ain't got nobody"
19 Jelly Roll Morton - "Mamie's blues"

CAPÍTULO 18
20 Warning's Pennsylvanians - "Stack O'Lee blues"
21 Tenderly - "Oscar's blues"
TRACKS:

CAPÍTULO 10
1 Frank Trumbauer And His Orchestra - "I'm coming Virginia"
2 Bix Beiderbecke And His Gang - "Jazz me blues"

CAPÍTULO 11
3 Kansas City Six - "Four o'clock drag"
4 Lionel Hampton & His Orchestra - "Save it pretty Mamma"

CAPÍTULO 12
5 Coleman Hawkins - "Body and soul"
6 Dizzi Gilespie And His Orchestra - "Good bait"
7 Bessie Smith - "Baby doll"

CAPÍTULO 13
8 Bessie Smith - "Empty bed blues"
9 Louis Amstrong And His Orchestra - "Don't you play me cheap"
10 Louis Amstrong's All Stars - "Yellow dog blues"

CAPÍTULO 14
11 Louis Amstrong's All Stars - "Mahogany hall stomp"

CAPÍTULO 15
12 Big Bill Broonzy - "See see rider"
13 The Chocolate Dandies - "Blue interlude"
14 Champion Jack Dupree - "Junker's blues"

CAPÍTULO 16
15 Big Bill Broonzy - "Get back"
16 Duke Hellington And His Orchestra - "Hot and bothered"
17 Duke Hellington And His Orchestra - "It don't mean a thing"

CAPÍTULO 17
18 Earl Hines - "I ain't got nobody"
19 Jelly Roll Morton - "Mamie's blues"

CAPÍTULO 18
20 Warning's Pennsylvanians - "Stack O'Lee blues"
21 Tenderly - "Oscar's blues"

Andrea Motis



martes, 18 de junio de 2013

Soñar? Mejor no


"En realidad, el soñar despierto es un síntoma de falta de relación con la realidad. No conforta ni descansa, es esncialmente una huida con todas las consecuencias negativas que acompañan a toda huida. Lo que los psicólogos de la industria describen con tan brillantes colores es en esencia la misma falta de concentración tan característica del hombre moderno en general. Uno hace tres cosas a la vez porque no hace ninguna de un modo concentrado. Es un gran error creer que es confortable hacer algo sin concentrarse en ello. Por el contrario, toda actividad concentrada, ya sea trabajo, juego o descanso (el descanso también es una actividad), es vigorizante, y toda actividad no concentrada es fatigosa. Todo el mundo puede comprobar la verdad de esta afirmación sólo con observarse un poco a sí mismo."


Erich Fromm

A Film About Kids and Music. Sant Andreu Jazz Band

El jazz - gusto musical de los "personajes enigmáticos, solitarios, que viven a destiempo del resto de personas. Cuando uno elige vivir en la síncopa, en el contratiempo, en los matices de los tiempos débiles y de los acordes con tensión, en los silencios y en las notas de paso, uno se queda, principalmente, con el jazz. Porque el jazz es una manera constante de inventar y reinventar la música en cada compás, es la alegría del músico que se aleja de las melodía para volver a ella, sabiendo un poco más de sí mismo. El jazz es a la música como el sueño es a la vida de cada día, una manera de vivir los deseos que no se llegan a hacer realidad. Un músico de jazz se atreve a salirse del camino trazado y explora las posibilidades que hay ocultas entre nota y nota de la melodía escrita".

Una emotiva mirada a un hermoso (y exitoso) experimento. Es fácil de explicar: una escuela de música de barrio forma una Big Band infantil. Tras el esfuerzo y la idea está un soñador: el dedicado director, Joan Chamorro. El profesor y alma mater del proyecto se muestra aquí como una mano firme pero afectuosa, un idealista que defiende que todo el mundo lleva talento dentro. Sus alumnos no son “cracks”, sino “niños normales de la calle que han sido incentivados”. El incentivo de Chamorro se basa en la pasión, y se moldea con su habilidad para transmitirla, sea con entusiasmo por el jazz o con la ocasional bronca cariñosa. Precisamente por ello en esta pieza cada niño es protagonista, y son ellos (los chicos de la calle, los hijos de sus madres) los que toman el protagonismo aquí: vemos sus vidas, sus inquietudes, sus aspiraciones y sus esfuerzos. Y lo que es mejor aún, les vemos en acción, una Big Band bien engrasada que engrosan magistrales músicos negros de jazz, en una actuación en el Palau de la Música que habla de entusiasmo, docencia bien dirigida y magnífico swing.



El dinero

"El dinero...transforma lo real humano y las fuerzas naturales en ideas puramente abstractas, y por lo tanto en imperfecciones, y por otra parte, transforma las imperfecciones reales y las fantasías, las fuerzas que sólo existen en la imaginación del individuo, en fuerzas reales...Transforma la lealtad en un vicio, los vicios en virtudes, el esclavo en amo, el amo en esclavo, la ignorancia en razón y la razón en ignorancia...El que puede comprar valor es valiente, aunque sea un cobarde...Considera al hombre como hombre, y su relación con el mundo como una relación humana, y sólo podras cambiar el amor por amor, la confianza por confianza, etc. Si quieres gozar del arte, debes ser persona artísticamente preparada; si quieres influir en otras personas, tienes que ser una persona que ejerza sobre ellas una influencia realmente estimulante y propulsora. Cada una de tus relaciones con el hombre y con la naturaleza tiene que ser una expresión definida de tu vida real, individual, correspondiente al objeto de tu voluntad. Si amas sin despertar amor, si mediante una expresión de vida como persona amante no haces de ti mismo una persona amada, entonces tu amor es impotente, es una desgracia."

Karl Marx

Psicoanálisis de la sociedad contemporánea - Erich Fromm

"....el hombre, a diferencia del animal, da pruebas de una maleabilidad casi infinita: así como puede comer casi todo, vivir en cualquier clima y adaptarse a él, difícilmente habrá una situación psíquica que no pueda aguantar y a la que no pueda adaptarse. Puede vivir como hombre libre y como esclav; rico y en el lujo, y casi muriendose de hambre; puede vivir como guerrero, y pacíficamente; como explotador y ladrón, y como miembro de una fraternidad de cooperación y amor. Difícilmente habrá una situación psíquica en el que el hombre no pueda vivir, y difícilmente habrá algo que no pueda hacerse con él y para lo cual no pueda utilizársele. Todas estas consideraciones parecen justificar el supuesto de que no hay nada que se parezca a una naturaleza común a todos los hombres, y eso significaría en realidad que no existe una especie hombre, salv en el sentido fisiológico y anatómico."

"....somos una partícula de polvo, una nada, en algún lugar del espacio, sin ninguna clase de relación concreta con nada."

"Las relaciones entre maestro y estudiante y entre amo y esclavo se basan en la superioridad del uno sobre el otro. Los intereses del maestro y el discípulo se orientan en la misma dirección. El maestro se siente satisfecho si logra hacer adelantar al discípulo; si no lo consigue, el fracaso es suyo y de éste...........Cuanto más aprende el estudiante, menor es la distancia entre él y el maestro, pues se va haciendo cada vez más igual al maestro mismo. En otras palabras, la relación de la autoridad racional tiende a disolverse. En la relación maestro estudiante prevalecen los elementos de amor, admiración y gratitud. ......Sólo en una relaciones ideales entre maestro y estudiante encontramos una ausencia total de antagonismo de intereses."

"Con frecuencia el amor no es otra cosa que un cambio favorable entre dos personas que obtienen todo lo que pueden esperar, teniendo en cuenta su valor en el mercado de personalidades. Cada persona es un paquete en el que diversos aspectos de su valor en cambio se combinan en uno: su personalidad, con la cual se denominan aquellas cualidades que lo hacen un buen vendedor de sí mismo: su aspecto, educación, ingresos y probabilidades de éxito. Cada persona se esfuerce en cambiar este paquete por el mayor precio posible. Hasta el hecho de asistir a una reunión social, y, en general, las relaciones sociales tienen en alto grado una función de cambio. El individuo está ansioso de conocer otras mercancías que valgan ligeramente más, para establecer relaciones y, posiblemente, realizar un cambio provechoso. Uno desea cambiar la posición social propia, es decir, la propia personalidad, por otra más alta, y esta transacción cambia un viejo círculo de amistades y todos sus hábitos y sentimientos por otros nuevos, lo mismo que cambia su Ford por un Buick. Aunque Adam Smith creía que esta necesidad de cambio era parte integrante de la naturaleza humana, en realidad es un sínntoma de la abstractificación y la enajenación inherentes al carácter social del hombre moderno."

"¿Quién puede decir si un momento feliz de amor, o la alegría de respirar o pasear en una mañana brillante y de aspirar el aire fresco, no vale por todos los sufrimientos y el esfuerzo que la vida supone? La vida es un regalo y una incitación únicos, que no pueden medirse por ninguna otra cosa, y no puede darse ninguna contestación razonable a la pregunta de si vale la pena vivirla, porque la pregunta no tiene sentido.

"En el siglo XIX cada uno compraba lo que necesitaba y cuando había ahorrado el dinero necesario; hoy compramos lo que necesitamos y lo que no necesitamos a crédito, y la misión del anuncio es incitarnos a comprar y aguzar nuestro apetito de cosas, de suerte que la incitación sea eficaz. Vivimos encerrados en un círculo: compramos a plazos, y antes de que acabemos de pagar vendemos y compramos otra vez el último modelo. "


lunes, 17 de junio de 2013

Memoria y olvido


Cuando hablamos de la memoria, ¿de qué hablamos en realidad? Para empezar a poner un parámetro en relación con este tema, reseñaremos parcialmente la obra de Günter Grass: Pelando la cebolla, redactado en una escritura muy singular, es decir, al modo de su producción artística, que en su amplitud y variedad parte de la escultura, pasando por la pintura y la música y terminando en la poesía y la prosa, en el modo, decíamos, muy personal de crear sus “bellezas tristes”. Para realizar una mejor epistemología de la memoria y de la ética del perdón citaremos textualmente las palabras de Grass:
“Al recuerdo le gusta jugar al escondite como los niños. Se oculta, tiende a adornar y embellecer, a menudo sin necesidad. Contradice a la memoria, que se muestra demasiado meticulosa y, pendencieramente quiere tener razón.”
En Günter Grass existe la distinción hábil entre recuerdo y memoria. Para él, aparentemente, y con sobrada razón, no es lo mismo la función cognitiva de la memoria que su resultado práctico. Puesto que el producto se muestra a sí mismo rebelde y autónomo cuando así lo requiere: “El tiempo se va depositando capa a capa. Lo que cubre se distingue a lo sumo por alguna grieta".
La relación entre la memoria y el tiempo es la esencia del tema. En su definición más simple, la memoria es únicamente el testigo pasivo e impotente del paso del tiempo, sin embargo a contrapelo de esta opinión, Sigmund Freud ya hizo ver en su época que la memoria es en realidad muy creativa; como todo proceso psíquico. Al respecto, en la obra “Pelando la cebolla”, Grass acota haciendo ver que no hay modo alguno de abreviar la materia en cuestión:
“Después es siempre antes. Lo que llamamos presente. Ese fugaz ahoraahoraahora, está vigilado siempre por un ahorapasado, de forma que también el camino de huida hacia delante, llamado futuro, sólo puede recorrerse con suelas de plomo”. 
Hasta aquí hemos visto algunos ejemplos de las diferentes maneras que tiene la memoria de presentar sus caprichos a la conciencia, de tal suerte que no sólo se muestra como una función fuertemente selectiva, sino también como incesantemente creativa, dejando de ser, de este modo, una función meramente replicativa. Cabe añadir que, la realidad de la memoria se fundamenta tanto en la innegabilidad de la huella mnémica, como en la fantasía y su necesidad de búsqueda de placer. De todas formas, asentiremos que el pasado, gracias a la memoria, participa del presente, es decir, su grado de realidad se apoya en esa facultad de hacer existir en la actualidad lo que ya no existe temporalmente. Así pues, el pretérito vive gracias a la memoria en la facticidad de la hora actual. En palabras de Günter Grass, como ya lo vimos, el ahora pasado se transforma en el “ahora ahora ahora”.
No obstante, la complejidad de la memoria la visualiza Sigmund Freud de un modo que triunfa en su translucidez; en un texto corto titulado La pizarra mágica, hace ver que tenemos buenas razones para desconfiar del servicio que nos presta nuestro sistema mnémico. En efecto, normalmente, nos vemos obligados a buscar instrumentos externos que nos ayuden a luchar contra una fuerza muy grande, y a encontrar técnicas astutas, que nos sirvan medianamente, para contrarrestar una tendencia intensa que vive en el centro del sistema mnémico: el empuje hacia el olvido.
Así es que la represión, a través de la amnesia, o bien el olvido común y corriente, tiene la función psicológica de hacernos tomar distancia, mediante cierto uso del tiempo, de las huellas mnémicas que indisolubles nos recuerdan momentos y situaciones ansiógenas de nuestra historia de vida. De esta forma, el olvido, tendrá una tarea terapéutica muy extendida, la de hacer aminorar, con la ayuda del reloj de arena, la sonoridad de los estímulos excesivos del trauma. De modo que, yendo más lejos, Milan Kundera dirá que:
“Todo será olvidado y nada será reparado. El rol de la reparación (por la venganza y por el perdón) será tenido por el olvido. Nadie reparará los daños cometidos, pero todos los daños serán olvidados”. 
Sin embargo, no es verdad, lo olvidado retorna mediante muchos caminos; así en el dormir mediante las pesadillas, o bien, en la vida cotidiana mediante los fallos de la memoria, a veces, en el cuerpo mediante la vergüenza y las somatizaciones, o simplemente en la actividad y el trabajo impedido por obra de la inhibición, o tal vez, en el curso de la sintomatología más dura de la histeria y la obsesión.
Al respecto, Freud hace ver que hay una dimensión de la verdad que está en un plano de inscripción más allá de la memoria y del olvido, con ello se refiere al registro de lo inconsciente, es decir, una dimensión en la que no hay representaciones, ideas, nociones, si no, simplemente marcas, huellas ilegibles por sí mismas, pero que siempre fijan un sentido, una dirección. En consecuencia, la posibilidad de renovar el sentido de dichas huellas es lo que brinda las condiciones de posibilidad de cualquier intervención terapéutica. Así pues, el significado de las marcas se puede leer de diferente forma, pero, su indelebilidad está fuera de toda duda; las huellas son permanentes.
No está de más, hacer ver que cierta falacia cínica de la psiquiatría y de las psicologías conductuales y cognitivas, desarrolladas en los años cincuenta, han intentado encubrir la verdad de los Campos de Concentración de Europa Central y de Rusia. En esa época el sentido del debate era planteado en líneas generales con fórmulas simplistas del tipo: “De acuerdo, han habido traumas, pero la ciencia de las psicoterapias químicas y verbales las pueden curar”. Entonces, problematizados así, de mala forma, la banalización del daño y la verdad del trauma, se piensa que, se podrían borrar mediante ciertos medicamentos y determinadas psicoterapias estandarizadas y cuantificadas. De este modo, el tema ético fue puesto de lado por una segunda vez. En la primera ocasión en la ejecución de crímenes horrendos y en la siguiente a través del intento de la trivialización de sus secuelas. Justamente, en otro contexto no muy lejano, que nosotros nos permitimos extrapolar aquí, Lévinas señala que las huellas son imborrables, además, de que incluso el intento de deshacer o bien de ocultar las huellas deja su trazo permanente.
Sin embargo, el juego del olvido, actúa no solamente en dirección del pasado, si no del futuro. Rüdiger Safranski nos hace ver que el olvido de la hora de la muerte tiene una función vital. El sentido de dicha expresión no es el de la futilidad de saber con exactitud meridiana el cálculo médico del último instante de la vida. Más bien, su sentido es radical, habla de la necesidad de la muerte. De modo que, como todo el mundo lo sabe, todo recién nacido tiene una deuda con la naturaleza, le debe una muerte, la suya propia. No obstante, como es obvio, para vivir, y sobre todo para vivir bien, con proyecciones para el avenir, esperando el mañana con ilusión, es importante aprender a olvidar nuestro futuro instante de la muerte.
En éste punto límite, es conveniente incluir una evocación referida al mito de Prometeo, puesto que éste mito, mediante la palabra relatada, presenta al ser humano la importancia de la amnesia de la hora de la muerte, la propia y la ajena. En efecto, al no haber olvido, sino plena presencia en nuestra conciencia de la muerte, se hace imposible la vida. De ahí el sentido del regalo de Prometeo, el don del trabajo. El trabajo, entonces, ya no es sólo la simple lucha por la existencia, la cual ya no tendría ningún motivo para ser, puesto que la lucidez sobre la hora de la muerte, condenaría al sujeto a la simple espera del destino fatal. Tampoco es un camino para matar el tiempo, puesto que no podemos matar algo que no poseemos, ya que vivimos y morimos en el tiempo; en todo caso diríamos con el filósofo del “Ser y tiempo”,que la temporalidad nos tiene. En este sentido, el trabajo es la salida a la pasividad. Es decir, es la transición de la determinación a la autodeterminación. Entonces, el regalo sagrado del fuego condensa bien la imagen de la faena humana, al registrarla, necesariamente, como un instrumento de transformación de la naturaleza y de la sociedad. 
De esta forma, el ser hacia la muerte sólo se puede sostener en la obligada amnesia de la hora de la muerte.Pues éste es un requisito psíquico inherente del paso de la determinación divina, en esencia inmortal, a la finitud humana y mortal. En cambio, yendo mucho más lejos, la condición del olvido generalizado en la vida cotidiana, es lo que el psicoanálisis llamó el mecanismo de la represión. Vale decir, que en éste último caso se trata del uso indiscriminado del olvido para empobrecer la vida, dando lugar al obstáculo epistemológico, que es en definitiva el deseo de no saber. Es decir, el tiempo de la muerte futura, que siempre es un instante, debe en esencia yacer en lo profundo del inconsciente. A ello, no está de más agregar, que en el lenguaje psicoanalítico francés, éste necesario desconocimiento de dicho límite es, psíquicamente, una presencia de la indicación de lo real.
Puesto que, si fuera al contrario, es decir, si tuviéramos consciencia omnipresente de nuestro final inexorable, no podríamos encarar con entusiasmo nuestra posterioridad. En fin, se puede resumir, que esta omisión es un don divino de los entes inmortales para hacer grata y llevadera la vida de los seres finitos y terrenales.
No obstante, desde luego, ésta rememoración del instante final retorna muchas veces en la vida del sujeto, como cualquier otra formación de lo reprimido, o bien en momentos existenciales vitales como, por ejemplo, el duelo de un ser querido o más aún, en las representaciones involuntarias del traumatizado. En cualquier caso, la vida humana la construimos alrededor de este obsequio celestial.

Humano, demasiado humano



El pino parece escuchar, el abeto esperar;
y ambos sin impaciencia:
no piensan en el hombrecillo a sus pies,
devorado por su impaciencia y su curiosidad.


Fr. Nietzsche, Humano, demasiado humano
El hombre, ¿tiene alguna esencia? ¿Lo definen sus "facultades", sus poderes, sus fuerzas, sus capacidades, sus potencias? "El hombre", declara Zaratustra, "es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre —una cuerda sobre un abismo". ¿Podría retornar al estado animal, al estado de naturaleza? Podría, quizás, pero ese no es el sentido de la tierra. Es que el sentido es un paso, no una sustancia, y ni siquiera una meta. Paso "peligroso", advierte el filósofo. ¿De dónde hacia dónde?
Del desprecio a la alegría: es preciso aprender a decaer, es decir, a amar nuestro ser mortales. Es aprender a seguir viviendo —y a dejar de seguir viviendo. Es el secreto de la prodigalidad, de la generosidad, de la magnanimidad —incluso (o más que nunca) en medio de la pobreza. Es despreciar la "buena suerte", cumplir más de lo prometido, despreciar el poder del presente para dar lugar a quienes han muerto y a quienes aún no han nacido.
El hombre es la lluvia que precede al relámpago. Ni más, ni menos.
¿Quién es pues "el último hombre"? El animal conformado. Él no desea ya nada por encima de sí, es el animal que todo lo empequeñece, el que quiere lo mismo que todos los demás, el hombre de la inteligencia y la sensatez, el hombre-masa: el hombre totalizado. ¿Es posible salir de allí? Seguramente; el problema es que ya nadie desea salir de allí. El hombre totalizado ha devenido habitante de una colmena o de un termitero; mas lo decisivo es despojarse de la ilusión de que alguien o algo vendrá a salvarlo. Ser verdaderamente humanos es querer ser lo otro de lo humano. Dejar atrás a lo humano no es "superarlo", no es atreverse a dar un salto hacia adelante —desde la muerte de Dios no hay manera de saber dónde habría un delante y un detrás— sino hacia afuera de lo humano —a ese afuera interior que abre la sensibilidad y que guarda el pensamiento.
El último hombre ya ni siquiera se queja. Lo han hecho todos, a excepción del primero. Y a partir de esa queja han edificado su religión.
Aquella noción del pensamiento como guarda es, creo, la principal membrana de contacto entre Nietzsche y Heidegger. Pensar no es entender, pues la inteligencia se contenta y conforma pronto con las cosas que comprende; basta con que obedezcan y sean predecibles. Pensar no se confunde con la sensación, pero no le pierde el paso. Pensar tampoco es razonar, pues la razón siempre persigue sus propias metas. Pensar es guardarse de entenderlo todo, de razonarlo todo; pensar es no pensarlo todo, estar prevenido para el cierre del todo, confiar en los dientes que faltan en la cremallera de nuestro uniforme antropo-lógico.
El superhombre, volvemos a lo mismo, no es el hombre (o la raza) superior, no es la bestia rubia de la imbecilidad de la propaganda nazi, sino el no-hombre, o el casi-no-nada-más-hombre. ¿El ciberántropo de Edgar Morin o de Peter Sloterdijk? Escasamente. ¿El alter ego del Dr. Jekyll, el Hulk del Dr. Banner? Tampoco. Si en alguien hace pensar, es en el Minotauro de la mitología griega.
Aunque en cierto Minotauro. En su breve relato "La casa de Asterión" —que es en realidad un monólogo del monstruo—, Jorge Luis Borges, en un lenguaje sobrio y concentrado, adornado con un epígrafe erudito y una dedicatoria final, sugiere que el Minotauro no espera liberación alguna, pues su deseo es habitar el laberinto y nunca escapar de él. "Que entre el que quiera", proclama el hombre-toro, entre indiferente y soberbio. El Minotauro no es un prisionero en espera de salvación. Menos aún una víctima. Hay un toque profundamente aristocrático en su presencia: "Por lo demás", nos informa, "algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta". Asterión es modesto, pero no puede confundirse con el vulgo.
Es palmario que Borges se atiene desde el inicio al formato trágico. En sus salidas vespertinas, el Minotauro es "reconocido" provocando llantos infantiles y "toscas plegarias de la grey". El monólogo del cuasihumano no tiene nada que ver con una metáfora de la justicia o de la libertad, nada que ver con lo "ético" o lo "político" (tal como lo entiende, por ejemplo Julio Cortázar en su drama Los reyes). ¿Qué ocurre entonces con lo poético?
"El hecho es que soy único". Terrible, insoportable, insoluble revelación. ¿Qué puede ofrecer la democracia a seres que no tienen nada en común con nada, que, definitivamente, no tienen "semejantes"? Lo trágico consiste, precisamente, en que las cosas son como son y no tienen remedio a nuestro alcance. El carácter abismático de la experiencia trágica es puesto en juego de muchas formas. "No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres", confiesa Asterión; "como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura". No nos dice a qué "filósofo" se refiera, aunque es evidente que tiene a los antiguos sofistas en mente. A Gorgias, que decía que no existía nada, que si existía no podríamos saberlo, y que si lo supiéramos no sabríamos comunicarlo. Pero lo decisivo, lo pregnante, está justamente en esa frase: la escritura no comunica nada.
La escritura —la poesía— es "soberana", como diría Georges Bataille, pero el Minotauro de Borges —en quien prevalece de modo paradójico lo animal, lo no parlante, la renuncia a la escritura— sólo tiene para ella palabras de desprecio: "jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra". Asterión es, por así decirlo, impermeable a la simbolización. No es pretexto ni parábola ni metáfora de nada: es "Único". ¿En qué sentido? En que es un hombre-animal, una criatura que ha establecido de forma única e irremediable una cierta conexión y desconexión entre lo animal y lo humano. Es un ser intensamente lúdico, esencialmente libre: "Pero de tantos juegos", anuncia con cierto alborozo, "el que prefiero es el de otro Asterión". El otro de sí mismo es una ficción, un compañero imaginario. Alguien con quien jugar, con quien bromear, con quien equivocarse, con quien reír.
El Minotauro de algunos escritores liberales y progresistas, como el de Cortázar, es una víctima sedienta de salvación y venganza; el Asterión de Borges, como el übermensch de Nietzsche, es un niño feliz en su laberinto. ¿Conservadurismo? Escasamente: Asterión es único; es por ello mismo ajeno a la política, a la ética, a la moral. Pero es único a semejanza del sol, es decir, de un astro que tampoco está ahí como un "personaje", como una metáfora o como un elemento decorativo del escenario. Asterión y el sol serían, dicho rigurosamente, insimbolizables. Así el superhombre.
Y sería a partir de su nexo secreto, de su eje, de esta doble resistencia a la simbolización, que el mundo, todo él plagado de símbolos y señales, de parábolas y de metáforas, de imágenes y utensilios, de instrucciones y consignas, gira sobre sí mismo.

domingo, 16 de junio de 2013

Porque los inteligentes fracasan y los idiotas tienen éxito

Los inteligentes son estúpidos. Si, para unos inteligentes son bastante estúpidos. Los inteligentes no entienden que el Universo funciona sobre el principio relativo simple de acción y reacción. Si lanzas una piedra en la ventana, el cristal se rompe pero si te pones ha pensar como romper el cristal, el cristal no se rompe. ¿Sencillo, verdad? En realidad hay mucha gente que no se da cuenta de esto. La acción es el principal ingrediente del éxito. Si no haces nada, no pasara nada.
Las inteligentes piensan demasiado. Los idiotas accionan, los inteligentes analizan. Si el idiota quiere ir del punto A al punto B cogerá el más rápido y corto camino sin importarle los obstáculos.  Si el inteligente quiere ir del punto A al punto B, primero hará un análisis de los posibles trayectos y situaciones que puedan surgir y hace el plan A, el plan B y el plan C. ¿Y si aparece un muro en su camino? ¿Cogerá a la izquierda, a la derecha o hará un agujero? ¿Pasará por encima, por debajo? Los dilemas pueden continuar al infinito, lo has pillado. Al final se aburre y renuncia al camino. Los inteligentes se aburren rápido.  Un idiota tiene una idea brillante en 20 años y la mantiene otros 20 años. Paradojicamente o no así se alcanza el éxito, por perseverencia, constancia. 
Los inteligentes no son constantes, no son perseverentes, tienen muchas ideas y quieren intentarlas todas, pasan de una a otra en corto tiempo sin darles tiempo a desarrollarse. Al tener tantas ideas, no tienen paciencia de llevar una hasta el final, al primer obstáculo se dan por vencidos, porque tienen otras mil ideas de las que piensa que una tiene que tener éxito. Renuncian a la idea actual y prueban otra. Los inteligentes se preguntan ¿Qué más podría hacer? ¿Qué idea será mejor? ¿Qué más probar? en vez de preguntarse ¿Qué he hecho y funciono para repetir? Los inteligentes quieren cambiar el mundo. La mayor estupidez posible. ¿Piensas que puedes cambiar el Universo y la naturaleza humana? ¿Acaso no lo habrán intentado otros? ¿Piensas que tu eres el más listo, el único que se ha dado cuenta que el Universo tiene un problema que resolver? Lo sé, vamos a tomar un café y debatir la cuestión. Seguro que el Universo cambiara solo cuando oiga nuestros argumentos lógicos.
Novedades de última hora - the Universe doesn’t give a fuck about you.
Los inteligentes luchan con el sistema. 
¡O, si! De la misma categoría de los que quieren cambiar el mundo son también los que luchan contra el sistema. El sistema es malo, así y asa.....¿pero que es el sistema? Pues, no lo sé, una conspiración, las corporaciones que nos mete el consumismo por narices y quiere controlarnos, es el Matrix que nos atonta. 
¿Crees? Pues no te obliga nadie a tener el último smartphone, acceso a Internet o hacer las compras en el super. ¿Te parece fácil hacer un arco y cazar un jabalí para luego tener que pelarlo con un cuchillo hecho previamente por ti de una piedra? Hay bosque suficiente, hasta puedes pintar los arboles de azul y decir que estas en Avatar si quieres.
Matrix? El propósito no consiste en SALIR de Matrix. Fuera de Matrix es como en el bosque, comes barro y vistes trapos.  El propósito consiste en entender como funciona Matrix y usarlo para tu interés. Que seas el rey de Matrix. 
Los inteligentes son socialistas. Esta no es una sorpresa sino más bien un hecho evidente. Los inteligentes estudian mucho y la escuela les implanta ideas socialistas en la cabeza. Ideas como impositar las fortunas grandes, coger de los ricos y dar a los pobres, etc. En esencia, los inteligentes quieren ayudar, salvar a los desgraciados de la vida pero no se dan cuenta que con su inteligencia hacen exactamente lo contrario. Si condenas a las personas eficientes y productivas quitándoles el dinero ganado y apoyas a la gente que no tiene iniciativa dándoles dinero gratuito simplemente los condenas a todos a la pobreza. Es como si repartirías una sola pizza en pequeñas porciones para que llegue a todo el mundo en vez de estimular a la gente capaz de producir más pizza. 
Si quieres éxito, dinero y bienestar tienes que parar de estar en contra de la gente rica y no considerarles como enemigos. Es como si tu sueño fuera ser futbolista pero ni soportas el fútbol.
Los inteligentes rechazan la realidad. Esto va ligado a las ideas precedentes de lucha contra el sistema, del intento de cambiar el mundo a mejor. La gente no acepta "tendría que ser" , "vale la pena", "valdría la pena" etc. .......solo existe "ser". Cada argumento que he oído de los inteligentes contiene:
- No tendría que tener tantos beneficios
- No merecen tener un sueldo tan bajo
- El estado tendría que hacer....
- Debería, tendría......etc.
Lo que debes hacer es aceptar la realidad en vez de luchar ideologicamente contra ella. 
El efecto Dunning - Kruger  - Unskilled individuals suffer from illusory superiority, mistakenly rating their ability much higher than average.
Los inteligentes lo hacen exactamente al contrario, se autovaloran por debajo de su valor, se venden por poco dinero y no confían en sus propias capacidades, son reacios y al final renuncian del todo.
En la misma nota que Dunning - Kruger... los inteligentes tienen miedo ser juzgados por otros.  Imaginate que estas sentado en la cama, cierras los ojos y al abrirlos te encuentras en un escenario repleto de gente que te señala con el dedo y se rie. Algo parecido imaginan los inteligentes cuando tiene que promovar sus ideas, su trabajo. Hay por ejemplo diseñadores de ropa que evitan hacerse una pagina web y exponer sus creaciones pensando que estas no son suficientemente buenas como para enseñarlas al mundo. O gente que rechaza oportunidades de negocios por tener la impresión erronada de que sus servicios podría decepcionar a los clientes, que quizás no sería tan buenos como para pedir dinero por ellos. 
Los inteligentes son románticos. Se les inculca desde la escuela la idea que la pobreza esta llena de romanticismo y bohemio: pintores pobres, poetas pobres, artistas de verdad pobres. Los inteligentes capables de pensar y crear están por encima de las ideas de dinero y fortuna, son moralmente superiores. Así que estos rechazan la idea del dinero para unirse al grupo, para sentir que pertenecen a esta elite intelectual que esta por encima de las nociones mundanas de fortuna.
Los inteligentes no son atrevidos. Si el ingrediente principal del éxito es la acción, el atrevimiento es el segundo. La mayoría de confrontaciones se ganan por atrevimiento no por razón o lógica argumentativa. De nuevo una realidad que tienes que aceptar. Así funciona el mundo en que vivimos hoy. Los inteligentes son demasiado correctos, demasiado modestos, demasiado tímidos, tienen demasiado sentido común, demasiado en su lugar - sin coraje, sin atrevimiento, sin iniciativa, buscando siempre un lugar caliente, un trabajo para el estado, ahí donde no tienes que demostrar nada sino solo tienes que escribir en el papel que eres, que sabes etc. O se conforman con trabajos low-level, sin estres, sin responsabilidades hasta la jubilación. Y viven con la impresión que merecen más aunque solo sea por el hecho que son inteligentes. 
Los inteligentes no quieren tener éxito ni dinero. Claro, es su elección. A mi no me importa. Pero en este caso no tendrían que quejarse que otros tienen más dinero y que no merecen tenerlos porque son más idiotas que ellos. Repito, no puedes soñar con ser futbolista y al mismo tiempo odiar el fútbol y los otros futbolistas. 
Tienes que decidir lo que quieres en la vida y accionar en ese sentido con coraje y confianza.


Espiritu de fuego: una noche mágica

Las celebraciones de San Juan son de origen pagano y han heredado una serie de rituales, prácticas y costumbres que parecen estar basadas en celebraciones precristianas. Esa noche no sólo se celebra en España. Por toda Europa hay festivales que marcan la llegada del verano y también en Hispanoamérica y Brasil, trasladados desde la Península, aunque en algunos países no coincida con el solsticio de verano sino con el del invierno. Véase el caso de Brasil, donde las celebraciones en torno a San Juan son famosas en los estados de Bahía y Pernambuco.
Aunque el solsticio de verano ocurre un par de días antes, se denomina por la noche de San Juan como “la noche más corta del año” en el hemisferio norte y su celebración se basa en el triunfo de la luz sobre la oscuridad. En sus rituales las características principales son el sol, el fuego y el agua, y las hogueras que se encienden esa noche preservan de todo mal durante un año. La leyenda dice que las cenizas curan las enfermedades de la piel y que es conveniente saltar la hoguera un mínimo de tres veces para tener un buen año. Es una noche mágica en la que todo puede suceder, cuando las hierbas tienen propiedades que todo lo curan o espantan malos espíritus, las mozas encuentran novio y el amor no tiene ataduras. Los tesoros escondidos brillan y pueden ser descubiertos, y quien coge la hierba llamada verbena“, queda curado de todo mal. De aquí viene que en castellano a la fiesta se le llame verbena.
Sin embargo, el elemento principal es el fuego. Los niños y las niñas recogen leña y muebles viejos bastantes días antes y los amontonan en un llano. La costumbre de encender fuegos parece que proviene de antiguos cultos paganos al sol , pero también está relacionada con la prevención de epidemias por el poder antiinfeccioso y de alejar los malos espíritus que posee el fuego. Las hogueras se hacen normalmente sin ninguna estructura. La verbena es la fiesta más generalizada, casi todo el mundo se reúne para pasarla en grupo, hablar, cantar, bailar y reír. La noche de San Juan es uno de los momentos, junto con la Navidad, que más acerca a las personas, ya sea en un entorno familiar o en un grupo de amigos, pues se celebra algo en común.
En Catalunya se celebra “La revetlla de Sant Joan” con hogueras en las calles principales y con fiestas llamadas verbenas cuyo origen se debe a la recolección de hierbas aromáticas, la verbena, la valeriana y el trébole, que eran benéficas si se cortaban esa noche. Se lanzan fuegos artificiales y se come la famosa coca de piñones, crema ó frutas (Coca de Sant Joan) acompañada de una deliciosa copa de cava.
  • En Icod de los Vinos (Tenerife) se bajan enormes troncos de fuego desde lo alto del monte en la noche de San Juan.
  • En San Pedro Manrique (Soria) tiene lugar “el paso del fuego”, donde los lugareños cruzan descalzos las brasas de la hoguera con paso seguro, llevando muchas veces a otra persona a sus espaldas, sin sufrir daño alguno. La gente del lugar dice que los forasteros se queman porque pisan muy flojo y los lugareños pisan fuerte para detener la combustión.
  • Las hogueras de San Juan en Alicante están realizadas artísticamente con madera y cartón en forma de monigotes, o ninots, grotescos que satirizan las malas costumbres de la gente. Se colocan en las calles tres días antes y se queman el 24 en una ceremonia que se conoce como la “Nit del Foc”. Hay, además, varias cabalgatas por toda la ciudad: “la cabalgata del foc”, que representa el culto al fuego a través de varios períodos. El “coso infantil”, en el que toman parte los niños vestidos con trajes de época y donde se celebra una batalla de flores, serpentinas y confeti y la cabalgata de las bandas de música contratadas por los diferentes distritos de la ciudad.
  • En Menorca, San Juan tiene un carácter muy especial ya que en la celebración están representados varios estamentos: los campesinos, los casados, los solteros, los señores y la iglesia, con claras reminiscencias medievales. Los representantes van a caballo y tienen lugar los célebres “caracoleos”, celebración al son de la música popular con los caballos haciendo cabriolas, banderas ondeando y una popular batalla de avellanas. La bebida popular durante las fiestas de San Juan en la isla es la “pomada”, una mezcla explosiva de ginebra local y limonada.
  • En otras partes de España se come, ya al amanecer, chocolate con churros.
Muchas y variadas son las celebraciones, costumbres y rituales de noche tan señalada. Celtas e íberos pensaban que las fuentes eran curativas, por lo que se cree que todas las aguas que se toman en la noche de San Juan son beneficiosas y algunas personas se bañan desnudas de madrugada en el río o el mar. Lope de Vega es el autor que más obras ha situado en el día de San Juan. También Shakespeare tiene una muy famosa : “El Sueño de una noche de Verano”. No olvides saltar una hoguera y mojarte los pies con siete olas del mar…para comenzar con pie derecho el verano.
 

sábado, 15 de junio de 2013

Jacques Lacan - Reinventar el psicoanalisis

Sinopsis: Documental sobre el psicoanálisis basado en testimonios de diferentes psicoanalistas y conferencias de Lacan. Lacan retoma la teoría psicoanalítica de Freud para desarrollarla incorporando elementos del estructuralismo, la lingüística (Ferdinand de Saussure, Roman Jakobson), de la filosofía (Kojève, Sartre), de la fenomenología (Husserl), de corrientes existencialistas diversas a las sartreanas (Martin Heidegger, Karl Jaspers, Maurice Merleau-Ponty), de la antropología (Lévi-Strauss) así como elementos de las matemáticas, por ejemplo la topología combinatoria (banda de Moebius y el toro), la teoría de los nudos, la geometría, la teoría de juegos y la teoría de números.

La vida humana examinada por los filósofos

Película documental que a partir de los pensamineto de Heidegger, Derrida, Sócrates, Hobbes, Locke, Rousseau, Kant o Deleuze interpretan la vida humana.






viernes, 14 de junio de 2013

The Lumineers

Y para acabar el día un poco de musica no?
Es la del anuncio de coca-cola que sale en la tele.



Nietzsche y el sufrimiento

Filosofía: Una Guía para la Felicidad del año 2000, dirigida por el filósofo suizo Alain de Botton. En este capítulo se analiza la visión nietzscheana del sufrimiento y del fracaso como acicates para alcanzar la felicidad plena, lo que podemos resumir en el famoso lema inglés que reza: “No pain, no gain” (“sin dolor no hay ganancia”).
A lo largo del programa, el suizo Alain de Botton cita varias veces al filósofo alemán. De entre esas citas, aquí colocamos tres:

«TIPO DE MI DISCÍPULO.—Aquellos hombres que en definitiva me interesan, son a los que les deseo sufrimientos, abandono, enfermedad, malos tratos, desprecio; yo deseo, además, que no desconozcan el profundo desprecio de sí mismos, el martirio de la desconfianza de sí mismos, la miseria del vencido; y no tengo compasión de ellos, porque les deseo lo que revela el valor de un hombre: ¡que aguanten con firmeza!»
(FN, “La Voluntad de Poder“, § 905. Editorial Edaf)
«…El secreto para cultivar la existencia más fecunda y más gozosa consiste en vivir peligrosamente ¡Construyan sus ciudades a los pies del Vesubio!..»
(FN, “La Gaya Ciencia“, § 283)
«De la escuela de la guerra de la vida. — Lo que no me mata, me hace más fuerte.»
(FN, “El Crepúsculo de los Ídolos“, § 283)


Nietzsche trágico. Eros, arte y divinidad (Documental)

Interesante documental realizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España, en 2008, dedicado a Nietzsche como referencia inevitable del pensamiento posmoderno.

Ser nietzscheano


El filósofo francés Michel Onfray, en su Tratado de ateología, nos brinda una muy interesante reflexión sobre lo que para él significa ser nietzscheano. Asimismo, plantea la tarea que le toca ejecutar hoy en día al filósofo nietzscheano en la elaboración de una radical transvaluación ateológica, con la finalidad de superar el nihilismo contemporáneo:
“Terremoto filosófico. Y llegó Nietzsche [...]. Y con él, el pensamiento idealista, espiritualista, judeocristiano, dualista, es decir, el pensamiento dominante, empieza a preocuparse: su monismo dionisíaco, su lógica de las fuerzas, su método genealógico, su ética atea, permiten vislumbrar una salida del cristianismo. Por primera vez, un pensamiento poscristiano radical y elaborado aparece en el horizonte occidental.
En broma (?), Nietzsche escribe en Ecce homo que él divide la historia en dos y que, a la manera de Cristo, hay un antes y un después de él… Al filósofo de Sils-Maria le faltan su Pablo y su Constantino, su viajante de comercio histérico y su emperador planetario para transformar su conversión en metamorfosis del universo, lo que no es deseable de ningún modo históricamente hablando. La dinamita de su pensamiento representa un peligro demasiado grande para esos brutos que son siempre los actores de la historia concreta.
Pero en el terreno filosófico, el padre de Zaratustra tiene razón: después de Más allá del bien y del mal y de El Anticristo, el mundo ideológico deja de ser el mismo. Nietzsche abre una brecha en el edificio judeocristiano. Sin llevar a cabo por sí solo toda la tarea ateológica, la hace por fin posible. De ahí surge la utilidad de ser nietzscheano. ¿A saber? Ser nietzscheano —lo que no quiere decir ser Nietzsche, como creen los imbéciles…— no es tomar por cuenta propia y de modo sinuoso las tesis mayores del filósofo: el resentimiento, el eterno retorno, el superhombre, la voluntad de poder, la fisiología del arte y otros grandes momentos del sistema filosófico. No hay necesidad —¿cuál es el interés?— de tomarse por él, creerse Nietzsche, asumir esa responsabilidad y luego adjudicarse todo su pensamiento. Sólo las mentes pequeñas imaginan eso…
Ser nietzscheano implica pensar a partir de él, allí donde la construcción de la filosofía quedó transfigurada por su pasaje. Recurrió a discípulos infieles que, por su sola traición, demostrarían su fidelidad, quería personas que lo obedecieran siguiéndose a sí mismas y a nadie más, ni siquiera a él. Sobre todo, no a él. El camello, el león y el niño de Así habló Zaratustra enseñan una dialéctica y una poética que debe practicarse: conservarlo y sobrepasarlo, recordar su obra, sin duda, pero sobre todo apoyarse en ella como quien se apoya en una formidable palanca para mover las montañas filosóficas.
De ahí surge una construcción nueva y superior para el ateísmo: Meslier niega la divinidad, Holbach desarticula el cristianismo; Feuerbach deconstruye a Dios; Nietzsche revela la transvaluación: el ateísmo no debe funcionar como un fin solamente. Suprimir a Dios, desde luego, pero ¿para qué? Otra moral, nueva ética, valores inéditos, impensados porque son impensables, eso es lo que la liquidación y la superación del ateísmo permiten. Una tarea temible se avecina.
El Anticristo habla sobre el nihilismo europeo, el nuestro, por lo demás…, y propone una farmacopea para la patología metafísica y ontológica de nuestra civilización. Nietzsche da soluciones. Las conocemos y ya tienen más de un siglo de vida y de malentendidos. Ser nietzscheano significa proponer otras hipótesis, nuevas, posnietzscheanas, pero integrando su lucha en la cúspide. Las formas del nihilismo contemporáneo exigen más que nunca una transvaluación que supere, de una vez por todas, las soluciones y las hipótesis religiosas o laicas que surgen del monoteísmo. Zaratustra debe reincorporarse al servicio: sólo el ateísmo hace posible la salida del nihilismo.”