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martes, 7 de enero de 2014

Actualidad del pensamiento platónico

1) ÉTICA Y POLÍTICA
Para Platón, sólo el filósofo conoce cómo es la realidad y los valores que rigen la vida moral y política, por tanto, él debe gobernar el Estado. Esta es la base de su rechazo a la democracia, donde gobiernan los ignorantes (el pueblo), aconsejados por ignorantes que carecen del verdadero saber (los sofistas). Además, el problema de la corrupción llevó a Platón a tomar medidas extremas como privarlos de familia y propiedades particulares. En la actualidad, nos preocupa el mismo problema, y aspiramos a un político justo en lo moral y en lo político.

Más fácil es estar de acuerdo con el ateniense en el papel de la razón y la justicia en la vida pública. Las leyes y decisiones políticas deben tomarse racionalmente, y desde luego deberían perseguir como fin fundamental la justicia.

2) LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN Y LOS VALORES MORALES Y POLÍTICOS
En Platón, la educación es fundamental para mejorar al hombre, y crear no sólo buenos gobernantes, sino en general, buenos ciudadanos.

Nuestros estados establecen una educación obligatoria, cada vez más prolongada, para tener ciudadanos mejor preparados profesional, moral y políticamente. Además, se tratan de difundir valores cívicos como el respeto a la libertad, igualdad, solidaridad, etc.

3) LA FUNDAMENTACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
Platón trataba, frente a los sofistas, de justificar que existían valores universales y necesarios.

En la actualidad, nosotros queremos justificar la validez de los derechos humanos como normas de conducta, frente a quienes niegan su valor universal, acusándolos de ser valores occidentales.

Por otra parte, frente a quienes justifican el poder político y los derechos en ideas religiosas, nosotros buscamos una justificación racional de los mismos, como hizo Platón, si bien no aceptaríamos hoy su Teoría de las Ideas, y fundamentaríamos el poder político y los derechos en el diálogo y el consenso.

4) EL SISTEMA PENITENCIARIO
Los castigos que hoy se imponen a los delincuentes pretenden reeducarlo y reinsertarlo en la sociedad, especialmente al menor de edad. Esto es coincidente con el intelectualismo moral que los griegos mantenían en general, y según el cual la maldad procede de la ignorancia. Platón decía que las penas que imponía la justicia mejoraban al hombre, nosotros diríamos que las penas mejoran al hombre psicológicamente (psique=alma).

Sin embargo, hay que reconocer que en realidad las cárceles funcionan a veces como escuelas de delincuentes, en las que los internos aprenden y acaban después practicando diferentes modalidades delictivas.

5) LAS MODERNAS TECNOLOGÍAS Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Internet ha creado en los últimos años todo un mundo nuevo. Como en la caverna platónica, muchas personas viven en Internet relaciones virtuales con personas de las que todo lo que saben es lo que aparece en el monitor de su pc.

Por otra parte, a través de los medios de comunicación muchas personas viven en un mundo deformado de sombras, preocupados, como decía Platón, solamente de cosas de poco valor. El periódico más vendido en España es un diario deportivo: mucha gente sabe todo sobre jugadores, entrenadores, competiciones, etc., mientras que no sabemos mucho acerca de lo que de verdad nos concierne.

6) LA NUEVA CAVERNA: LOS CENTROS COMERCIALES
En La caverna, novela del portugués José Saramago, las sombras platónicas son los objetos de consumo, que todos perseguimos con gran interés, convencidos como estamos de que nuestra felicidad depende de la cantidad de objetos que podamos permitirnos consumir.

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Libertad o esclavitud?

Actualmente se cree que el ser humano más libre es aquel que no se compromete con nada, que vive la vida sin compromisos, que no tiene ataduras. Se cree que la fidelidad a un ideal, a un sentimiento, recorta la libertad. De esta manera, apartamos de nosotros los nobles ideales, las formas de vida dignas, los sentimientos, los valores atemporales… que no parecen indicados para esta supuesta libertad moderna. La misma que esconde una terrible esclavitud: vivir bajo las cadenas del miedo, la indecisión, el qué dirán, la incapacidad de elegir vivir unas ideas y unos sentimientos propios. Creemos ser libres porque podemos elegir, pero ¿qué es lo que realmente elegimos? Seamos sinceros y reflexionemos.
La fuerza de los hábitos y las costumbres que impone el materialismo nos dirigen hacia una vida ligera, fácil y divertida, dejamos de vivirla con autenticidad y realización del propio ser. Esto, como nos decía el poeta checo Rainer Maria Rilke, no es progreso en el sentido de la vida, sino renuncia a todas sus posibilidades y amplitudes, y consecuentemente, nos lleva a un empobrecimiento del ser humano. La sociedad nos promete ser libres y únicos, pero con sus pautas y normas, para que todos sigamos la misma estrategia vital, mediante
el consumo, el ingrediente mágico de la fórmula postmoderna de la libertad. 

El mito de la caverna de Platón sigue vigente. Actualmente han decorado la caverna de libertad, y los elementos decorativos más relevantes son:

• Relativismo, muy cómodo, por cierto, porque hace que nadie se moje y adquiera responsabilidad. A cualquier pregunta, la respuesta es “depende”, las normas y las creencias se vuelven acomodaticias según el momento y el arbitrio de cada individuo. Con esta actitud se evaporan las instituciones, se debilitan las ideas y finalmente se pierden las utopías, es decir, la capacidad de soñar con un mundo mejor.
• Hedonismo, ese culto ciego a uno mismo por disfrutar lo máximo a costa de lo que sea. Un egocentrismo puro y duro que nos mantiene fijados en nosotros mismos y nos hace perder el mundo de vista, que apunta hacia la muerte de los ideales, el vacío de sentido y la búsqueda de sensaciones nuevas y cada vez más excitantes.
• Permisividad, todo vale, todo debe probarse, rienda suelta a las sensaciones. Esto arrasa los mejores propósitos e ideales.

Sus sombras, proyectadas en la pared de la caverna, tergiversan la realidad. A la prisión la llamamos libertad, al sexo practicado sin compromiso lo llamamos amor, y al bienestar y nivel de vida los equiparamos con la felicidad. Como nos dice el sociólogo polaco Zigmunt Bauman, la novedad se convierte en buena noticia, la precariedad es ahora un valor, la inestabilidad un ímpetu y la hibridez una riqueza. Animalizar al hombre en aras de no sé qué libertad es uno de los mayores engaños.